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El martes 22 de febrero hubo una marcha de sectores a favor, en contra o neutrales frente al gobierno. Gisela Kozak Rovero
Gais, lesbianas y trans marcharon
La movilización entregó a la Asamblea Nacional un documento: “Propuesta básica de eliminación de segregación legal por razones de orientación sexual o identidad de género en la legislación venezolana” (en internet).Milagrosamente chavistas y antichavistas manifestaban por segunda vez juntos. Ha pasado más de año y medio de la primera marcha política de las minorías sexuales venezolanas pero aunque esta vez haya sido la directiva de la Asamblea Nacional  la receptora del documento, el contexto es igual. Tanto el oficialismo como la oposición siguen escurriendo el bulto. Estuve en una reunión con la MUD antes de las elecciones de 2010 y no había una posición unificada respecto a respaldar derechos civiles de los grupos LGBT, siglas que aluden a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales y transgéneros (personas que  se sienten mujeres aunque hayan nacido varones o se siente hombres aunque hayan nacido hembras).
 
En el oficialismo ocurre igual, no solo por la tradición machista comunista sino  por los  cristianos de iglesias evangélicas que se olvidan de la separación entre la iglesia y el estado. No solo es la iglesia católica la  adversaria  en esta lucha; también los chavistas de estas iglesias.
 
Solo Voluntad Popular apoya la causa  en tanto partido. No nos vengan con la excusa de que hay que mostrar que los LGBT existen como colectivo en Venezuela: ¿acaso no se dan cuento de los avances legales de estos sectores en otros países? ¿Qué más prueba necesitan?
 
Existe una gran incultura política en Venezuela, un pragmatismo burdo que se  acomoda a lo coyuntural. La socialdemocracia en la  Internacional Socialista ya se ha pronunciado a favor de los derechos civiles LGBT, al igual que la izquierda radical estilo Izquierda Unida en España y los  liberales (Partido Demócrata en USA). Incluso los demócrata-cristianos han tenido que abrirse. El problema es que  el anti-intelectualismo (miedo a los libros, las doctrinas, la polémica de ideas) abunda en Venezuela, así los chavistas citen biblias del comunismo o del neo comunismo y UNT tenga a un intelectual como Demetrio Boersner en sus filas.
 
Qué pedimos. Sencillo: que no se expulse del trabajo a alguien por su orientación sexual, no se condene a las trans femeninas a no estudiar o a trabajar de prostitutas ni se viole a las lesbianas pobres porque no “saben” lo que es un macho. Solicitamos que se deje en paz al joven amanerado en clase, al futbolista o cantante gay o lesbiana que lo confiesa o a las mujeres y hombres políticos que si lo reconocen perderían  sus posiciones. Que se deje de pensar que tener hijos “así” es una pena. Es un asunto más amplio  que la  legalización de las uniones homosexuales y la adopción, ambos foco de la atención de los medios de comunicación.
 
Los prejuicios religiosos y culturales no pueden ir en contra de los derechos humanos. Es todo.


Gisela Kozak Rovero