El viernes se estrenará Cheila, una casa pa’ maíta , película de Eduardo Barberena que trata el tema de la transexualidad y los conflictos familiares que de él se generan JUAN ANTONIO GONZÁLEZ jgonzalez@el-nacional.com
Eduardo Barberena es un sobreviviente de la época del boom del cine venezolano, que se inició a mediados de los años setenta y duró hasta bien entrados los ochenta. El filme por el que más se le reconoce, La hora Texaco (1986), protagonizó, junto con Macho y hembra, Oriana, Pequeña revancha y Macu, entre otros, un momento estelar en el que las películas nacionales superaban en taquilla los ingresos de superproducciones como Superman.
Pasadas más de dos décadas, el cineasta regresa a las salas de cine con Cheila, una casa pa’ maíta, cinta que si bien se desprende de las urgencias políticas de antaño, plantea un tema inédito en la cinematografía nacional: la transexualidad.
--¿Qué hizo en esos años? --Después de La hora Texaco me dediqué a la publicidad, hice algunas cosas para televisión y dirigí dos telefilmes para una compañía de Los ángeles.
Con Radio Caracas hice dos especiales para una serie sobre leyendas populares.
--¿No extrañó el oficio? --Una de las razones por las que dejé de dirigir películas fue el esfuerzo que representaba hacerlas luego del boom del cine nacional. Y no me arrepiento de haber hecho comerciales porque viví de ellos. Además, me mantuve entrenado. Soy un sobreviviente, pero con bastantes contusiones.
Barberena regresó a la dirección cinematográfica con Alias Bambi C4, película producida por la Villa del Cine sobre Luis Posada Carriles, aún sin estrenarse.
--¿Es cierto que la película no le gustó al Presidente y que por eso se ha retrasado su estreno? --No lo sé. Cuando hubo un incendio en la Villa del Cine, muchas de las cintas producidas ahí no se encontraban porque quedaron metidas en el servidor y como todo eso se ahumó, hubo que traer a un especialista para que las rescatara. Eso retrasó la película.
Por otro lado, cuando cambió la directiva de la Villa, quisieron hacerle algunos cambios de contenido. Y se los hicieron.
El nuevo director de la institución, José Antonio Varela, me llamó para que discutamos sobre la fecha de su estreno.
--¿Y qué cambiaron? --No te lo puedo comentar...
Son cosas políticas, vamos a ser francos.
--¿Pero no se sintió afectado como autor? --No. Para mí fue un encargo, en el cual creí, claro. Los cambios tuvieron que ver más con sucesos políticos ocurridos durante el tiempo de realización.
De una a otra orilla. Cheila, una casa pa’ maíta está basada en la pieza teatral de Elio Palencia La quinta Dayana. El guión lo escribió el mismo autor, que lo presentó a la Villa del Cine. De ahí pasó a manos de Barberena.
Producida a un costo de 2,5 millardos de bolívares, para Barberena la incorporación al elenco de la actriz colombiana Endry Cardeño, transexual que participó en la telenovela Los Reyes, fue determinante. "Ella nos aportó su bagaje personal para construir el personaje, pues ha pasado por todo lo que se habla en el guión".
--¿Qué fue lo que más le interesó de la historia de Cheila? --La verdad de lo que representa ser distinto, de manera radical; el hecho de querer asumir eso y que ni tu familia ni la sociedad te lo permitan. Ver ese esfuerzo humano, representado sin chistes ni prejuicios, me pareció muy honesto.
--En la película no sólo se plantea el drama de la protagonista, sino sus relaciones familiares.
--La familia no acepta a Cheila. No la comprende. Pero como es su sustento, la toleran.
En el momento en que ella los necesita, todo aquel supuesto amor se convierte en rechazo porque ya no les sirve.
--En un país machista es muy fácil que se haga mofa del homosexual. ¿Cómo hizo para no caer en estereotipos? --Es que yo no soy machista.
Machista es la madre de Cheila (Violeta Alemán). Una de las cosas que plantea la película es, justamente, el machismo implantado por la mujer en sus hijos, porque lo considera el deber ser. La familia de Cheila es machista, a excepción de la abuela, a la que la edad le ha dado la capacidad de ser tolerante con ese niño-niña.
--¿Qué piensa de los prejuicios contra los transexuales? --Que los condenan a la prostitución porque no les dan alternativa de vida. Ellos saben que son mal vistos, pero prefieren eso a fingir que son lo que no son. Y son muy valientes.
JUAN ANTONIO GONZáLEZ jgonzalez@el-nacional.com EL NACIONAL